El documento, titulado El Estado de la financiación para la naturaleza 2026, señala que los flujos financieros perjudiciales para los ecosistemas superan los siete billones de dólares anuales. La mayor parte proviene del sector privado, concentrado en áreas como la energía, la industria y los materiales básicos, mientras que otra parte significativa corresponde a subsidios públicos dañinos, como los destinados a combustibles fósiles, agricultura intensiva y transporte.
En contraste, la inversión en soluciones basadas en la naturaleza alcanza apenas 220.000 millones de dólares, y casi el 90% procede de fondos públicos. La participación del sector privado sigue siendo muy limitada, a pesar de los riesgos crecientes asociados a la degradación ambiental.
El informe subraya que estas inversiones deben multiplicarse por 2,5 antes de 2030 para cumplir los objetivos climáticos y de biodiversidad, una cifra que representaría solo el 0,5% del producto interno bruto mundial.
Desde el PNUMA insisten en que redirigir el flujo del dinero es clave para avanzar hacia una economía más resiliente, sostenible y alineada con la naturaleza.(Fuente: Noticias ONU, 22.01.2026; Foto: Unsplash/Igor Bramuzzo).
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