Los motivos para desplazarse van desde los conflictos y las catástrofes hasta las oportunidades económicas. Sin embargo, muchos se enfrentan a obstáculos para acceder a la atención sanitaria, a un mayor riesgo de contraer enfermedades y a condiciones de vida o de trabajo inseguras.
En este contexto, la Organización Mundial de la Salud (OMS) señala un cambio significativo en la forma en que los países responden a las necesidades sanitarias de los refugiados y los migrantes: según datos recientes, más de 60 países, dos tercios de los encuestados, los incluyen ahora en sus políticas y leyes sanitarias nacionales.
La OMS subraya que la inversión en la salud de los refugiados y los migrantes reporta beneficios de gran alcance. Favorece una mejor integración y consolida la seguridad sanitaria mundial.
Además, los sistemas sanitarios inclusivos reducen los costes a largo plazo, al permitir que las poblaciones sanas y bien integradas contribuyan plenamente a las sociedades en las que viven.(Fuente: Noticias ONU, 26.03.2026;Foto referencial: OIM/Ramiro Aguilar Villamarín).
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