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martes, 13 de mayo de 2025

Los bosques boreales: Unos grandes desconocidos a pesar de ser el segundo pulmón terrestre del planeta

Los bosques boreales representan el 27% de todos los bosques del mundo, lo que los convierte en el “segundo pulmón” terrestre del planeta después de los bosques tropicales. Rodean el Polo Norte y se extienden por América del Norte, Europa y Asia, desempeñando un papel vital en el secuestro y almacenamiento de carbono, la biodiversidad y el sustento de sociedades y economías.

A pesar de su importancia, no reciben la misma visibilidad y atención entre los políticos y el público que sus homólogos tropicales.

Un nuevo estudio publicado por la Comisión Económica de las Naciones Unidas para Europa (CEPE), presentado este lunes en el Foro de las Naciones Unidas sobre los Bosques en Nueva York, pone de relieve la urgente necesidad de aumentar la comprensión de este “tesoro mundial” y protegerlo.

El exhaustivo estudio y una serie de resúmenes nacionales que lo acompañan (para Canadá, Finlandia, Noruega, Federación Rusa, Suecia y Estados Unidos) concluye que, a pesar de la importancia del bioma borealexisten importantes lagunas en el conocimiento de sus bosques, su papel en el desarrollo sostenible y su futuro.

Esto puede atribuirse a una investigación fragmentada, basada en condiciones nacionales específicas de cada lugar, y a la falta de una definición y un marco armonizados y consensuados en toda la región boreal.

Falta una definición común

El estudio subraya la necesidad de prestar más atención a los bosques boreales en los debates mundiales sobre desarrollo sostenible, conservación de la biodiversidad, indicadores de sostenibilidad y adaptación al cambio climático y mitigación de sus efectos.

Para empezar, una definición comúnmente acordada ayudaría a delimitar el área que ocupan como condición previa para un seguimiento coherente del bioma.

Esto podría lograrse mediante el desarrollo de un conjunto de criterios e indicadores específicos para el seguimiento de los efectos a largo plazo de las actividades de gestión forestal, las perturbaciones del paisaje, así como el cambio climático, incluidos los incendios y las plagas de insectos.

Dichos instrumentos de evaluación generarían pruebas sobre el estado del bioma para mejorar la formulación de políticas para su gestión sostenible.

Vitales para la biodiversidad y la regulación del clima

Según datos del Comité de Bosques e Industria Forestal de la CEPE, los bosques boreales cubren aproximadamente 1210 millones de hectáreas (9,3% de la superficie terrestre mundial).

Se caracterizan por veranos cortos, húmedos y moderadamente cálidos e inviernos largos, fríos y secos. Su flora se compone principalmente de coníferas perennes tolerantes al frío, como la pícea, el alerce, el pino y el abeto, con algunas especies de hoja ancha como el abedul, el álamo y el aliso.

Los bosques boreales contienen aproximadamente el 48% de los bosques primarios mundiales son vitales para la conservación de la biodiversidad y la regulación del clima. Desempeñan un papel importante en el secuestro y almacenamiento global de carbono (contienen alrededor del 32% de las reservas mundiales de carbono terrestre) y, por tanto, son clave para mitigar el cambio climático.

Además de proteger los recursos de agua dulce, desempeñan un papel sustancial en la contribución al desarrollo económico sostenible de los países de la zona boreal y proporcionan un suministro sostenible de madera y energía a los mercados mundiales.

A pesar de su importancia, se enfrentan a crecientes amenazas derivadas del cambio climático, como los incendios forestales, los brotes de plagas y el deshielo del permafrost.

Las regiones boreales se encuentran entre las menos densamente pobladas del planeta.(Fuente: ONU Noticias, 05.05.2025, Foto: AO/Bill Ciesla).

sábado, 2 de febrero de 2019

El frío extremo en Estados Unidos no contradice el cambio climático


La Organización Meteorológica Mundial informó el jueves 31 de enero que las temperaturas del mes de enero a nivel global se han caracterizado por los registros extremos que van desde el frío polar alcanzado en grandes áreas de los Estados Unidos, pasando por las olas de calor registradas en América del Sur u Oceanía.

El causante de las gélidas temperaturas en el medio oeste de Estados Unidos durante el primer mes del año fue el vórtice polar definido por la OMM como “una gran zona de bajas presiones y aire frío que rodean el Polo Norte, con fuertes vientos en sentido contrario a las agujas del reloj, conocidos como corrientes en chorro, que atrapan el frío alrededor del Polo”.

A continuación, se explica que “las alteraciones en las corrientes en chorro y la entrada de masas de aire más cálidas a media latitud pueden alterar la estructura y la dinámica del vórtice polar, enviando el aire del Ártico hacia el sur a latitudes medias y trayendo aire más caliente al Ártico”.

"El clima frío que sufre el este de Estados Unidos no contradice el cambio climático", afirmaba en Ginebra el Secretario General de la OMM, Petteri Taalas.

"En general, y a nivel mundial, hubo una disminución en los nuevos registros de temperaturas frías como resultado del calentamiento global.  Pero las bajas temperaturas y la nieve continuarán formando parte de nuestros patrones climáticos invernales en el hemisferio norte. Hay que distinguir entre el tiempo diario a corto plazo y el clima a largo plazo", dijo.

Taalas también destacó que una gran parte de la nieve y el hielo árticos se ha derretido porque ha sufrido un calentamiento dos veces superior a la media mundial.

"Esos cambios están afectando los patrones climáticos fuera del Ártico en el hemisferio norte. Una parte de las anomalías frías en las latitudes más bajas podría estar relacionada con los dramáticos cambios en el Ártico. Lo que sucede en los polos no se queda en los polos, sino que influye en las condiciones meteorológicas y climáticas de las latitudes inferiores, donde viven cientos de millones de personas", dijo.

Pese a las frías temperaturas en el medio oeste, donde se han registrado mínimas de -48,9ºC, el este de los EE. UU. y partes de Canadá - el aeropuerto de Ottawa registró 97 cm. de nieve el 29 de enero, superando el récord de 93 cm. de 1999-, en Alaska y gran parte del Ártico fueron más calurosas que las medias habituales.

Calor extremo en América del Sur

 

Las bajas temperaturas en Estados Unidos contrastan con los récords de calor alcanzados en Chile donde el pasado 26 de enero se registró un nuevo máximo histórico de 38,3ºc en la capital, Santiago.

Argentina se ha visto afectada por una ola de calor y tanto la parte noreste del país como partes adyacentes de Paraguay, Uruguay y Brasil sufrieron grandes inundaciones, con precipitaciones muy por encima de la media histórica.

En concreto, el 8 de enero, la ciudad argentina de Resistencia registró una precipitación récord de 224 litros por metro cuadrado, muy superior al máximo anterior de 206 l/m2 registrados en enero de 1994.

Grandes incendios en Australia

 

Australia tuvo el mes de enero más cálido jamás registrado y sufrió una serie de olas de calor sin precedentes tanto por su tamaño como su duración. En general, las lluvias disminuyeron un 38% respecto a la media de enero. Tasmania tuvo su enero más seco registrado.

Las de olas de calor comenzaron a principios de diciembre de 2018 y continuaron durante el mes de enero. La ciudad de Adelaida alcanzó un récord de 46,6ºC el 24 de enero, y otras ciudades en el sur del país como Whyalla (48,5°C) Caduna (48,6°C) o Port Augusta (49,1°C) también alcanzaron temperaturas récord.

 Desde mediados de enero, las condiciones extremadamente secas y calurosas han provocado grandes incendios en el centro y sureste de Tasmania, al sur del país.  El 28 de enero el servicio de Bomberos de Tasmania había informado de 44 incendios.

Por su parte, los medios de comunicación destacaron que el humo de algunos de los incendios era visible en lugares tan lejanos como Nueva Zelanda, y que tenía un grave impacto en la calidad del aire.(Fuente: Noticias ONU)