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jueves, 20 de julio de 2023

No abordar los riesgos de la inteligencia artificial es olvidar nuestra responsabilidad con las nuevas generaciones

El Secretario General de la ONU afirmó este martes que la inteligencia artificial tendrá un impacto en muchas esferas de la vida cotidiana y pública, por lo que se debe evaluar con un sentido de urgencia para aprovechar sus efectos positivos y minimizar los riesgos que acarrea.

En un debate del Consejo de Seguridad sobre la inteligencia artificial, António Guterres previó que esa tecnología tendrá consecuencias “dramáticas” en el desarrollo sostenible, el mundo del trabajo y el tejido social, destacando, ante todo, su velocidad y alcance.

Terreno desconocido

Guterres alertó de las expectativas que la inteligencia artificial ha generado, pero subrayó también que se trata, en muchos sentidos, de un terreno desconocido.

“La industria financiera estima que podría contribuir entre diez y 15 billones de dólares a la economía mundial para 2030. Casi todos los gobiernos, grandes empresas y organizaciones del mundo están trabajando en una estrategia de inteligencia artificial, pero ni sus propios diseñadores tienen idea de adónde puede conducir su sorprendente avance tecnológico”, recalcó.

En este sentido, exhortó a estudiar cuidadosamente sus implicaciones en áreas tan importantes como los tres pilares de la ONU: el desarrollo, los derechos humanos y la paz y seguridad.

Puede minar los derechos humanos

Recordó que el Alto Comisionado para los Derechos Humanos ha expresado alarma por la evidencia de que la inteligencia artificial puede amplificar los prejuicios, reforzar la discriminación y permitir nuevos niveles de vigilancia autoritaria.

“Insto al Consejo de Seguridadabordar esta tecnología con un sentido de urgencia, una perspectiva global y una mentalidad de aprendizaje”, dijo a los integrantes del máximo órgano resolutivo de la ONU.

“Lo que hemos visto es sólo el principio”, continuó Guterres, señalando que nunca más la innovación tecnológica se moverá tan lentamente como hoy.

Detalló que en la actualidad se utiliza cada vez más para identificar patrones de violencia o monitorear treguas, lo que ayuda a fortalecer los esfuerzos humanitarios, de mediación y de mantenimiento de la paz.

Potencial de daño a gran escala

“Pero las herramientas de inteligencia artificial también pueden ser utilizadas por personas con malas intenciones. Pueden ayudar a las personas a hacerse daño a sí mismas y entre sí, a gran escala”, advirtió.

El titular de la ONU mencionó riesgos como el uso de esa tecnología con fines terroristas o criminales, argumentando que los ataques cibernéticos habilitados por inteligencia artificial ya están apuntando a la infraestructura crítica y a las operaciones humanitarias y de mantenimiento de la paz de la ONU, causando un gran sufrimiento humano.

“Las barreras técnicas y financieras de acceso son bajas, incluso para delincuentes y terroristas. Las aplicaciones militares y no militares de la inteligencia artificial podrían tener consecuencias muy graves para la paz y la seguridad mundiales”, precisó.

Regulación necesaria

Por ello, conminó a actuar con celeridad con respecto a la regulación de esta tecnología.

“La inteligencia artificial tiene un enorme potencial para el bien y el mal a gran escala. Sus propios creadores han advertido que se avecinan peligros mucho mayores, potencialmente catastróficos y existenciales”, dijo aludiendo la autonomía que pueden tener algunas herramientas o armas operadas con esa tecnología.

Si no actuamos para abordar estos riesgos, estamos olvidando nuestras responsabilidades para con las generaciones presentes y futuras”, enfatizó.

Por ello, acogió con beneplácito los llamados de algunos Estados miembros para la creación de una nueva entidad de la ONU que apoye los esfuerzos colectivos para gobernar esta tecnología extraordinaria.

El Secretario General también anunció que ha convocado a un Órgano Asesor de Alto Nivel de múltiples partes interesadas para la inteligencia artificial que informará sobre las opciones para la gobernanza global de esa tecnología para fin de año.(Fuente: Noticias ONU, 18.07.2023; Foto: Unsplash/Steve Johnson).

lunes, 8 de julio de 2019

Diez por ciento de los trabajadores recibe casi la mitad de la remuneración mundial


Un nuevo estudio a nivel mundial elaborado por el departamento de estadística de la Organización Internacional del Trabajo  con datos de 189 países constata la gran disparidad de salarios que reciben los trabajadores.

Según los hallazgos del estudio de la OIT, solamente un diez por ciento de los trabajadores reciben casi la mitad, un 48,9%, de las remuneraciones globales, mientras que los trabajadores que perciben un salario más bajo solo les corresponde el 6,4% de las retribuciones mundiales.

A este último dato, se le ha de añadir que el 20% de los asalariados con remuneraciones más bajas, unos 650 millones de personas, cobran una cantidad inferior al 1% mundial de los ingresos laborales, una cantidad que ha sufrido escasas variaciones durante los últimos trece años.

Por si estas disparidades no fueran suficientes…

Del mismo modo, las nuevas indagaciones revelan que, en general, la desigualdad en las remuneraciones laborales a escala mundial disminuyó desde el año 2004. Pese a ello, esta situación no se produce por una reducción de la inequidad en los países, sino como consecuencia de la ascendente prosperidad registrada en las economías emergente como China e India.

Las conclusiones del estudio indican que “en general, la desigualdad en los ingresos sigue siendo un problema extendido en el mundo del trabajo”.

Un informe con nuevas estimaciones

Así, el Conjunto de datos relativo a la proporción del ingreso laboral y su distribución, elaborado por el departamento de estadística de la OIT con datos provenientes de 189 países, incluye dos nuevos indicadores que sirven para evaluar las principales tendencias en el mundo del trabajo tanto a nivel nacional como regional y mundial.

“Uno de ellos ofrece, por primera vez, cifras comparables a escala internacional del porcentaje del PIB que va a parar a los trabajadores – en lugar del capital – a través de los salarios y las rentas. El segundo analiza la distribución de los ingresos laborales”.
Los resultados principales muestran que, a nivel mundial, la media de ingresos nacionales destinada a los trabajadores disminuyó del 53,7% en 2004 al 51,4% en 2017.


Distribución por clases sociales

Al mismo tiempo, si se examina la distribución entre países, se observa que lproporción destinada a la clase media (el 60 por ciento de los trabajadores) disminuyó entre 2004 y 2017, del 44,8 por ciento al 43 por ciento. A su vez, la proporción que recibió el 20% de los asalariados mejor remunerados aumentó del 51,3% al 53,5%.

Este último grupo de personas vio como crecía su participación en al menos un punto porcentual de la remuneración nacional en países como Alemania, Indonesia, Italia, Pakistán, el Reino Unido y los Estados Unidos.

"Los datos demuestran que, en términos relativos, el aumento de los salarios laborales más altos va asociado con pérdidas para todos los demás, ya que tanto los trabajadores de clase media como los de ingresos más bajos ven disminuir su participación en los ingresos", dijo Steven Kapsos, el jefe de la Unidad de Producción y Análisis de Datos de la OIT.

"Sin embargo, cuando aumenta la parte de los ingresos laborales de los trabajadores de rentas medias o bajas, las ganancias tienden a ser generalizadas, favoreciendo a todos, excepto los que reciben los salarios más altos ", añadió

Lo que unos ganan en un año, otros necesitarán trescientos

Por otra parte, los países más pobres tienden a registrar niveles mucho más altos de desigualdad salarial, agravando las dificultades de las poblaciones más vulnerables. De este modo, en el África subsahariana, el 50 por ciento los trabajadores más pobres perciben sólo el 3,3 por ciento de los ingresos laborales, mientras que en la Unión Europea el mismo grupo reciben el 22,9% de esas ganancias pagadas a los trabajadores.

El economista del departamento de Estadística de la OIT, Roger Gomis, destacó que "la mayoría de la fuerza laboral mundial subsiste con un salario notablemente bajo, e incluso para muchos de ellos tener un trabajo no implica disponer de los medios suficientes para vivir. A nivel mundial, el salario medio de los trabajadores en la mitad inferior de la distribución de ingresos es de apenas 198 dólares mensuales, y el 10 por ciento más pobre tendría que trabajar tres siglos para ganar lo mismo que gana el 10 por ciento más rico en un año”.

Esta publicación forma parte de las recomendaciones formuladas por la Comisión Mundial sobre el Futuro del Trabajo de la OIT. Los nuevos datos de datos se usarán para seguir el progreso hacia la consecución de los  Objetivos de Desarrollo Sostenible (SDG) de las Naciones Unidas.(Fuente: ONU Noticias, OIT)


jueves, 10 de enero de 2019

La Organización Internacional del Trabajo, una aliada contra la desigualdad laboral


Fundada por 44 países después de la Primera Guerra Mundial, la misión de la Organización Internacional del Trabajo fue abordar el descontento creciente con las malas condiciones de trabajo en Europa.

Hoy, ese objetivo es compartido por los 187 Estados que componen la OIT, recordó Guy Ryder, su director general, en una declaración para conmemorar los cien años desde que se fundó el organismo el 6 de junio de 1919.

La OIT ha realizado aportes importantes al mundo del trabajo desde sus primeros días. La primera Conferencia Internacional del Trabajo en Washington en octubre de 1919 adoptó seis Convenios Internacionales, que se referían a las horas de trabajo en la industria, el desempleo, la protección de la maternidad, el trabajo nocturno de las mujeres, la edad mínima para trabajar y el trabajo nocturno de los menores.

Al destacar que la naturaleza del trabajo ha cambiado de una manera irreconocible en muchas partes del mundo desde 1919, en gran parte gracias a los avances tecnológicos, Ryder advirtió que muchas personas sin embargo no disfrutan de los beneficios.

"Las esperanzas y los temores se distribuyen de manera desigual", dijo. La incertidumbre es alta y los niveles de confianza son demasiado bajos. Y esto nos dice que el centenario de la OIT importa. Nos importa a todos, cualquiera que sea el país en el que se viva".

Una puerta de tres llaves

Desde la cantidad de horas que laboramos hasta el principio de un salario justo y la protección para los trabajadores lesionados o enfermos, estos y muchos otros beneficios sociales y derechos laborales que, las personas de muchas naciones dan por sentado, son el fruto de la actuación de la OIT.

Este trabajo por mejorar las leyes y los estándares laborales en todo el mundo está simbolizado por una puerta de tres llaves en su antigua sede en Ginebra, ahora sede de la Organización Mundial de Comercio. Cada llave representa cada una de las partes de la Organización: los gobiernos, los trabajadores y los empresarios.

Ryder recordó que el papel de la OIT en la promoción de la paz internacional a través de la justicia social fue visto como un "sueño salvaje", una frase utilizada por primera vez por el presidente de los Estados Unidos, Franklin Roosevelt, antes de la decisión de los Estados Unidos de unirse al organismo en 1934.

"Recuerdo bien -afirmó entonces Roosevelt- que en esos días la OIT todavía era un sueño. Para muchos, un sueño salvaje. ¿Quién había oído hablar de los gobiernos reunidos para elevar los estándares de trabajo en un plano internacional?".

Hija de la guerra y los disturbios

En 1919, la tarea de redactar la Constitución de la OIT se confió a una Comisión del Trabajo creada por los Estados miembros que participaron en el Tratado de Versalles y que exigió reparaciones a una Alemania derrotada después de la Primera Guerra Mundial.

La Comisión se reunió entre enero y abril para redactar la Constitución, cuyo preámbulo resalta: “la inquietud es tan grande que la paz y la armonía del mundo están en peligro”; una referencia a las demandas de los trabajadores de que el acuerdo de paz incluyera medidas para lograr condiciones de trabajo más justas, promovidas a través de la legislación laboral y los derechos sindicales.

En medio de tales temores de disturbios sociales potencialmente explosivos y con un claro papel para que la OIT mantuviera la paz, la primera Conferencia Internacional del Trabajo a la que asistieron 40 países, se celebró en la capital de los Estados Unidos, entre octubre a noviembre de 1919.

Entonces, como ahora, las normas internacionales del trabajo se adoptaron y recogieron en tratados internacionales, explicando las acciones que se deben tomar y los principios que deben respetar los países que las ratifican.

Estas normas son uno de los principales medios de acción e influencia de la Organización en el mundo del trabajo, y ayudan a crear condiciones equitativas en las que los gobiernos, los empleadores y los trabajadores compitan de manera equitativa, según el Director General de la OIT, Guy Ryder.

"Es seguro que no está más allá de nuestra capacidad construir el futuro del mercado laboral que queremos, un futuro con empleos decentes para todos", dijo.

Esta visión "y la voluntad política que la acompaña" son necesarias como nunca porque, para mucha gente, “el mundo del trabajo está muy por debajo de sus expectativas razonables", afirmó.

Tras señalar que la OIT tiene “100 años de experiencia acumuladapara lograr mejoras en el mundo del trabajo durante muchas décadas, Ryder agregó que creía que “la determinación (política) está muy presente en los integrantes de la OIT”.

Entre los actos de celebración, ha presentado una campaña para dar a conocer su labor durante todo ese tiempo.(Fuente: Noticias ONU).