Según el estudio, hasta un 20% del comercio de productos
pesqueros podría estar sujeto a algún tipo de engaño, mucho
más que en los sectores de carne o frutas y verduras.
El fraude pesquero incluye prácticas como la adulteración, sustitución de especies,
etiquetado incorrecto y falsificación de productos. Estas acciones
pueden poner en riesgo la biodiversidad, la salud
humana y la economía.
Entre los ejemplos citados, destacan el etiquetado de tilapia como pargo
rojo, o el agregado de agua para aumentar el peso del pescado.
El informe recomienda estandarizar el etiquetado, incluir nombres
científicos y mejorar la trazabilidad de los productos. Asimismo,
destaca iniciativas exitosas en países como Italia, Argentina y Estados Unidos,
donde programas educativos y pruebas periódicas han
logrado reducir significativamente el etiquetado incorrecto.
FAO enfatiza
que la participación del sector privado y la cooperación
internacional son claves para prevenir y erradicar el fraude
alimentario.(Fuente: Noticias ONU, 10.02.2026; Foto: FAO/Kurt Arrigo y
otras fuentes).
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