Aunque el
fenómeno es en gran parte natural, la degradación ambiental,
la sequía y el mal manejo del agua y la tierra
están agravando sus efectos.
En 2025, China
registró la tormenta de arena más intensa de la última década, mientras
que la ciudad de El Paso, en la frontera entre Estados Unidos
y México, reportó 50 días
con tormentas de polvo, la cifra más alta desde 1935.
Estas tormentas
obligaron al cierre temporal de escuelas, carreteras y aeropuertos,
provocaron la cancelación de eventos públicos y estuvieron relacionadas
con varios accidentes mortales en carretera.
“El Boletín
pone de manifiesto que el polvo en suspensión no solo es un problema
medioambiental, sino también un reto para la salud, el desarrollo sostenible,
la reducción del riesgo de desastres y la resiliencia climática. Esperamos que
los hallazgos puedan apoyar los avances científicos y políticas
efectivas”, subrayó Leilani Dulguerov, de la OMM, durante una
rueda de prensa en Ginebra.
La OMM
destacó que el uso de inteligencia artificial y observaciones
satelitales está mejorando los pronósticos y reiteró la importancia de la cooperación
internacional para enfrentar un fenómeno que ya afecta a más de 150 países. (Fuente:
Noticias ONU, 10.07.2026; Foto: José Manuel Moya, publicada en Noticias ONU).
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