El
titular de la ONU resaltó que
la comunidad internacional debe
reflexionar sobre cómo puede cumplir con los compromisos de reducir
la corrupción y el soborno, fortalecer la recuperación y
devolución de activos robados y establecer instituciones eficaces y transparentes.
António
Guterres
recordó que la corrupción no tiene fronteras
al afectar tanto a los países
desarrollados como a los que están en
desarrollo y que las personas
que más la sufren son las que menos pueden permitírsela.
“Impide
el desarrollo económico, ahoga el espíritu empresarial y frena la inversión”.
Su eliminación
está en la base de los Objetivos de
Desarrollo Sostenible, ya que avanzar en la prevención de conflictos,
consolidar la paz y la seguridad, proteger los derechos humanos o garantizar la educación requiere una base sólida de confianza y rendición de
cuentas, afirmó António Guterres.
“La corrupción roba fondos de escuelas,
hospitales, infraestructura y otros servicios
vitales”, indicó. La sociedad no puede funcionar de manera equitativa y eficiente cuando los funcionarios
públicos, desde los médicos
hasta la policía, los jueces y los políticos, se enriquecen en lugar de desempeñar sus funciones con integridad.
Además, fomenta los conflictos y facilita la
trata de seres humanos, el contrabando de migrantes y el comercio
ilegal de recursos naturales, armas, drogas y patrimonio cultural.
El Secretario
General indicó que la respuesta a estos problemas es erradicar la corrupción
a todos los niveles y restablecer la confianza
allí donde se ha perdido.
Para lograrlo, el papel de las Naciones Unidas es crucial, destacó Guterres. La Organización puede respaldar a los Estados miembros con el intercambio de buenas prácticas o apoyando a la capacitación de las instituciones
nacionales en la lucha contra la corrupción.
“La Comisión Internacional contra la Impunidad en Guatemala es un ejemplo”, recordó
.
Guterres
indicó
que la Convención contra la Corrupción cuenta con un amplio consenso internacional y ha servido
como un marco internacional de cooperación para fortalecer la prevención y mitigar los riesgos de corrupción.
A su vez, instó a los países a usar la Convención
como plataforma para movilizar el apoyo político y popular en la lucha contra
la corrupción.
“Es el instrumento
más ágil del mundo en manos de
la comunidad internacional para
lograr los objetivos comunes de buena gobernanza, estabilidad y prosperidad”. (Fuente: Noticias ONU).